Solina Gallego"Había una vez una niña muy linda de tres años, discípula del jardín La Casa de su Niño, se llamaba Carla Cristina. Carla era la alegría de sus padres, pues vino a ese hogar después de cuatro hijos varones. Un día esta niña sintió un dolor, el médico dijo que necesitaba una cirugía urgente. Después de esto sus padres escucharon llenos de dolor: «La niña tiene un tumor maligno, tendrá dos meses de vida». Dos meses de sufrimiento que iban terminando con esta vida en potencia. Una noche su madre muy triste me dijo «no entiendo este sufrimiento de mi niña, no lo acepto, me revelo», le contesté: tu niña no está sufriendo, porque Dios no permite el sufrimiento en los niños porque son puros e inocentes, nos está purificando a nosotros para que pensemos en miles de niños que tienen hambre, frió y que son maltratados.
Se fue la niña al cielo y les dijo a los ángeles que la llevaran a donde el niño Jesús y, cuando la vio le dijo que ella se había ido al cielo para pedirle por los niños que tenían su edad pero carecían de todo.
Poco tiempo después de la muerte de la niña su madre me dijo: «¿dónde está mi niña? Yo quiero besarla». Nos fuimos a un barrio marginado para que ella viera esos niños por los cuales su niña estaba en el cielo. En compañía de las profesoras de La Casa de su Niño seguíamos yendo los Sábados para hacer el censo de los niños en edad preescolar; uno de esos días cuando estábamos reuniendo los niños en un pequeño prado, llegó una niña como de cinco años pero que por su aspecto de desnutrición parecía de tres, se sentó en las rodillas de la mamá de Carla Cristina, ella sintió una emoción muy especial, y sin tener en cuenta el desaseo de la niñita la abrazó y la besó como si fuera su niña. Preguntamos de quien era y nos contaron que una señora muy pobre había dejado abandonados en el barrio a sus cinco hijos y que esta la había recogido otra señora. La mama de Carla Cristina llevó a esta niña a su casa, la baño le dio un alimento y la a costó a dormir en la cama de Carlita su hijita. Al día siguiente la llevó al barrio con todo cuanto había sido de su hija, entre otras cosa sus juguetes. Al cabo de 15 años recibió una llamada de una persona que le dijo: «señora usted me saco de un tugurio me llevó a su casa y me regaló todo lo de su niña, yo quiero ir para comprobarle la verdad de esto que le digo». Al día siguiente se presentó una señora como de unos 20 años y le dijo «yo soy la persona que la llamó ayer, para que me reconozca, este es el osito con el cual jugaba su niña. Estoy casada vivo muy bien, pero nunca olvidare aquello que usted hizo por mi».
Así nació la Fundación Educadora Infantil Carla Cristina, con un grupo de 30 niños y niñas en un cuarto de una casita del barrio Belén Las Violetas en 1963".
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