Cuidado infantil

Los seres humanos somos frágiles al nacer y llevamos un buen tiempo mientras ganamos las destrezas para valernos por nosotros mismos, por lo que es necesario reconocer que el cuidado infantil cobra gran importancia en los primeros años con el fin de garantizar un desarrollo integral; este hace referencia a lo físico, la motricidad, lo emocional y lo social en el niño, que le permiten alcanzar logros como gatear, caminar, hablar, interactuar, entre muchos otros. Con el fin de favorecer y consolidar la consecución de estos logros del desarrollo, es importante proporcionar un ambiente adecuado, un cuidador sensible y dispuesto para el niño.

Precisamente en la actualidad cuando tenemos un hijo o planeamos tenerlo una de las preguntas que nos surge y genera preocupación es ¿Quién cuidará de ellos? Este es un asunto que debemos considerar dadas las actuales condiciones socio-económicas, en las cuales, por lo general, ambos padres debemos trabajar para el sostenimiento del hogar; sumado a esto, los ritmos y las largas jornadas laborales limitan el tiempo que dedicamos al cuidado de nuestros hijos.

Por tanto, cuando se está pensando en un cuidador infantil, ¿cuáles deberían ser los aspectos a considerar para garantizar que sea un cuidador adecuado?

Para comenzar, es necesario señalar que el cuidado infantil ha sido una labor socialmente poco reconocida, la cual ha sido realizada de manera informal y en ocasiones consideramos que puede realizarlo cualquier persona, sin embargo, al ser la primera infancia una etapa fundamental para la adquisición de bases para el posterior desarrollo, es importante contar con un persona responsable, afectuosa y cualificada para esta labor, con el fin, que pueda tener las herramientas necesarias para el acompañamiento y fortalecimiento del desarrollo del niño de manera integral.

Por ende, cuidar de un niño supone un reto para el adulto que acompaña, por lo cual esto debería llevarnos a reconocer la necesidad de cualificarnos en el cuidado infantil desde los diferentes roles que tengamos, ya sea como padres, familia, niñeras o docentes, implicando conocer de desarrollo infantil, estrategias psicopedagógicas, crianza, entre otros, que nos permita ampliar la comprensión del niño y favorecer la relación con este. Para lograr dicho objetivo, afortunadamente en la actualidad cada vez hay más herramientas que nos permiten dicha cualificación, las cuales van desde publicaciones en la web, videos de profesionales en el tema hasta formación por medio de conferencias, talleres, encuentros de familias en instituciones, seminarios, congresos de infancia, entre otros, espacios que es importante aprovechar puesto que cuidar de un niño es una labor de responsabilidad y que requiere de nuestro compromiso, conocimiento y amor.

Es importante preguntarnos ¿Qué tan formado estoy para el cuidado del niño que tengo a cargo (ya sea como padres, niñeras o docentes)? ¿Comprendo su desarrollo y proporciono un ambiente adecuado para estimular su proceso? ¿Quién cuida de mi hijo es una persona sensible a sus necesidades y muestra interés en buscar estrategias para acompañarlo?

Para resumir al cuidar de un niño es importante que tengamos o desarrollemos competencias que nos permitan vincularnos, comprender y proporcionar estrategias que fortalezcan su desarrollo, resultando ser el amor que se siente por los niños el aspecto más importante que debe tener una persona que cuide de estos, pues sólo así podrá conectarse con su realidad e identificar sus necesidades.

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