¿Qué sabes acerca de las emociones?

 

¿Sabes que el desarrollo emocional hace parte del proceso de maduración del cerebro y que está permeado por factores biopsicosociales?

El desarrollo emocional hace parte del proceso de maduración del cerebro y está permeado por factores biopsicosociales, los seres humanos venimos dotados por un sistema emocional de suma importancia para el desenvolvimiento en la vida cotidiana.   Es  así,  como somos diversos  en la forma  en que nos emocionamos,  la rabia, el asco, la alegría, la tristeza, el miedo, entre otros,  tienen entre sí, una funcionalidad  para  experimentar la vida, no hay ninguna buena ni mala, cada una cumple una función específica que le aporta a la supervivencia del ser humano y están estrechamente conectadas con el desarrollo cerebral y sus diferentes áreas que le permiten la autorregulación o la expresión de las mismas.

Aunque la  gama de emociones es amplia, de manera general, se tiende a estigmatizar unas y otras gozan de mayor aceptación que otras, en este sentido se reconoce la alegría como la panacea de los estados emocionales,  desde  niños se limita frente a emociones como  la ira,  el miedo,  el  asco,  por  tanto, son  emociones  que  se reprimen, desconociendo  su papel importante  en la búsqueda  de  justicia, la prevención de riesgos, entre otros. Por tanto,  reconocer cada  emoción desde la  infancia, pero principalmente  en nosotros mismos, permite  como primer paso, favorecer un sistema integral de  supervivencia.

  • La rabia por ejemplo es importante para expresar la impotencia y movilizarnos ante las injusticias, permitiéndonos corregir los errores y tomar decisiones más acertadas cuando nos equivocamos.
  • El miedo permite contenernos, frenarnos ante el peligro, es identificar el riesgo para la supervivencia, buscando la autoprotección.
  • La alegría nos ayuda a expresar la felicidad, las cosas buenas que nos pasan, a compartir con otros, a fortalecer la convivencia, a ver el mundo con positivismo.
  • El asco nos aporta la capacidad de desarrollar hábitos higiénicos, saludables y adaptativos, nos protege ante sustancias nocivas para la salud, está muy relacionado con las experiencias sociales y la cultura; a su vez nos invita a escapar de lo que causa el desagrado evitando la sensación de incomodidad.
  • La tristeza es una emoción que nos ayuda a expresar el dolor emocional y físico, que nos moviliza hacia el cambio y la resiliencia, nos recuerda que somos humanos y sensibles. Nos permite superar fracasos, duelos o desilusiones, nos prepara para el cambio, aporta a la resignificación de los diferentes sucesos de nuestra vida.

Por lo tanto, no hay emociones con menor valor o importancia,  en la  vida  del ser humano, cada una emerge en el momento necesario o permitido, cumpliendo su  función  equilibradora, por ello se debe reconocer la importancia de estas y permitir expresarlas sin dejar que nos invadan de tal manera que se desborden y nos controle una más que otra.

Para ello, se requiere de un proceso, que implica aprender a identificarlas en sí mismo y detectarlas en el otro, lo cual conlleva al desarrollo de la empatía, ser inteligentes emocionalmente, lograr el autocontrol y la autorregulación  de las mismas.

Adicionalmente, para propiciar el bienestar emocional se recomienda frecuentar espacios que permitan la estabilidad, tranquilidad y el encuentro consigo mismo;  como visitar espacios al aire libre, actividades físicas, deporte, esparcimiento, alimentación saludable, manejar hábitos y estilos de vida sanos. Practicar la comunicación asertiva, la sana convivencia, conciliación y los acuerdos. También, permitirse la expresión de las emociones, evitando reprimirlas o dañar a otros con estas.

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