Hábitos de higiene para una vida saludable

Para mantener un estado de salud óptimo la higiene y el cuidado del cuerpo cumplen una función fundamental, ya que existen diversos microorganismos o gérmenes que son muy pequeños, que no pueden ser identificados a simple vista y que se encuentran en todas partes, pudiendo pasar de persona a persona, de un animal o de un alimento a otro, generando diferentes enfermedades.

A pesar de la presencia permanente de estos seres vivos en nuestra vida cotidiana, el cuerpo humano posee un sistema inmune con algunas células que protegen de la acción de virus, hongos y bacterias, por eso podemos notar que ante un riesgo de contaminación no todas las personas se enferman. No obstante los niños recién nacidos, los niños menores de cinco años y los adultos mayores son fácilmente vulnerables a las infecciones debido a las etapas normales de desarrollo en las cuales tienen contacto con el medio exterior (el aire, la tierra o el piso, el agua, las mascotas, los alimentos, etc) o porque debido a condiciones previas como el bajo peso o algunas enfermedades de base, su sistema de defensas no responde adecuadamente.

Es importante que las familias y cuidadores tengan presente que la infancia es la mejor etapa para que los niños aprendan y consoliden hábitos de higiene pues con esto se garantiza que los apliquen durante el resto de sus vidas, beneficiando así su salud y bienestar.

Dar ejemplo como adultos para fomentar hábitos de higiene es muy importante, por eso tenga en cuenta:

  • Lavarse las manos de manera constante: esta es una acción que ayuda a salvar vidas, ya que la gran mayoría de las enfermedades se transmiten por esta vía, por eso no olvide lavarse las manos al llegar a casa, antes de comer, antes de preparar o servir los alimentos, después de ir al baño, después de tocar dinero, después de utilizar pañuelos o cambiar pañales.
  • Para lavarse las manos tenga en cuenta: usar jabón líquido antibacterial sin olor, frotar enérgicamente las palmas, el dorso, entre los dedos y la muñeca. Hacer esto por lo menos durante 30 segundos, enjuagar bien con agua limpia y secar con toalla limpia.
  • Tener una rutina diaria de higiene bucal: este hábito incluye el uso de la seda dental, cepillo dental y crema dental con flúor, debe hacerse mínimo 2 veces al día, por 2 minutos. El cepillo de dientes se debe cambiar cada 3 meses o antes si se han deformado sus cerdas o cuando hay enfermedades como infecciones respiratorias, resfriados o llagas.
  • Para el uso de crema dental tenga en cuenta: elegir una crema dental que contenga flúor en una cantidad mínima de 1.100 ppm (parte por millón) para los niños y 1.450 ppm para los adultos. La información acerca del contenido de flúor se encuentra detrás del producto. Para los niños con edades entre 2 y 5 años la cantidad de crema dental no debe exceder el tamaño de una lenteja.
  • Mantener la higiene y seguridad de los alimentos: esta práctica incluye lavar cuidadosamente frutas, verduras y huevos con abundante agua antes de ser consumidas, consumir en el menor tiempo posible los alimentos cocidos o guardarlos en la nevera, ya que en la temperatura del ambiente fácilmente los microorganismos comienzan a reproducirse y conservar limpias todas las superficies de la cocina y todos los utensilios. Algunas verduras como lechuga, repollo, o brócoli requieren además de ser lavadas un proceso de desinfección, para esto en el hogar se puede usar vinagre blanco, o productos comerciales a base de cloro.

Estas son apenas algunas recomendaciones básicas, pero no debe olvidarse el baño diario, la limpieza de la nariz, la limpieza de la vivienda, la higiene de la ropa y el calzado. En fin, todas estas son prácticas que protegen la salud de los niños y las familias quienes a través de un acompañamiento amoroso y un ambiente apropiado contribuyen a la consolidación de hábitos que perduran para toda la vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *