¿Por qué es importante cuidar la salud física de quien cuida a los niños y niñas?

¿Cómo madre, padre o cuidador has pensado lo importante que resulta mantener la salud física para poder acompañar el desarrollo de los niños? En el cuidado infantil la atención está centrada comúnmente en los hijos, se procura ser los mejores padres o buscar un cuidador con grandes cualidades que pueda apoyar la labor de la crianza. Las múltiples obligaciones y responsabilidades que impone la vida diaria, sumado al gran reto de la crianza, pueden desplazar las oportunidades de pensar en el autocuidado o en la salud física de los cuidadores. Es importante considerar que para cuidar y atender las necesidades propias en el crecimiento de los más pequeños, primero es indispensable el bienestar de los adultos que acompañan, pues ellos necesitarán energía, vitalidad y cualidades físicas como resistencia, coordinación, equilibrio y fuerza. Para esto es necesario contar con un cuerpo sano lo cual se logra con un estilo de vida saludable que incluye algunos aspectos como:

Tener una alimentación saludable y consciente: Tener una alimentación saludable no solo debe pensarse cuando se desea bajar de peso, sino también cuando comprendemos que el bienestar presente y futuro se logra si pensamos en prevenir una enfermedad, tener mas energía, resolver o mejorar un problema de salud y también sentirse bien consigo mismo. Por ello es importante dedicar tiempo para elegir la alimentación que vas a consumir, para esto es necesario recordar algunos aspectos claves:

  • Todos los grupos de alimentos aportan beneficios al cuerpo, lo importante es consumirlos de manera balanceada y moderada, evitando el exceso de grasas, azúcar y sal.
  • Es preferible consumir el pan, las harinas, los granos, en su versión integral. Los alimentos integrales son aquellos que se encuentran tal cual como los da la naturaleza, la fibra contenida en estos alimentos es fundamental para mantener una buena digestión y los niveles de azúcar adecuados en la sangre.
  • Las frutas y verduras aportan vitalidad, estos son alimentos vivos que no deben faltar cada día, aportan fibra, vitaminas y minerales que favorecen el sistema inmune, evitando que se presenten problemas de salud, dándonos la posibilidad de cuidarnos para cuidar de otros.
  • Es importante tener consciencia de lo que se come, muchas veces el padre, la madre o el cuidador ofrece los alimentos al niño y luego procurando invertir poco tiempo consume rápidamente sus propios alimentos. Es recomendable disfrutar de la comida en atención plena, elegir alimentos que sean placenteros así como nutritivos para tu cuerpo, dedica tiempo para saborear y masticar bien. Una vez los niños van creciendo su alimentación es la misma que consume el resto de la familia y será un momento no solo para alimentarse sino para el fortalecimiento de hábitos saludables y de sana convivencia. La autonomía que va ganando el niño en la alimentación favorece que el adulto dedique un poco más de tiempo a comer bien, con horarios establecidos y rutinas más saludables.

Procurar posturas adecuadas: Las actividades cotidianas que requieren esfuerzo físico como cargar a los bebés, agacharse para jugar o estar a la altura de los niños, permanecer varias horas de pie o en el piso como parte de las actividades de acompañamiento pueden generar lesiones osteomusculares, por lo cual es necesario adoptar posturas adecuadas, incluyendo hábitos seguros y ser consciente de mantener la espalda recta, cambiar de posición continuamente o hacer una pausa. Al levantar peso o agacharse flexionar las piernas y mantenerse derecho.

Ejercitarse con frecuencia: Es muy probable que las ocupaciones de la vida cotidiana hagan difícil la realización de una actividad física de manera constante. Sin embargo es importante aprovechar los momentos de juego con los niños para hacer actividades al aire libre que impliquen el movimiento, porque no olvidemos que existen fuertes razones para mantenerse activo, entre ellas ayudar a controlar el estrés, mantener huesos, músculos y articulaciones saludables, así como controlar el peso corporal.

Procurar un sueño saludable: como parte del autocuidado es necesario que los adultos duerman al menos 8 horas cada día. Dormir bien en cantidad y calidad es un aspecto fundamental para la salud física y mental. Para esto es importante ser consciente del lugar destinado para el descanso y de cómo está tu bienestar personal. Dentro de la rutina es recomendable levantarse y acostarse aproximadamente a la misma hora, evitar consumir bebidas estimulantes como té, café o chocolate por lo menos 10 horas antes de dormir; si se tiene la posibilidad de realizar siestas durante el día procurar que sean máximo de 25 minutos, en lo posible entre la 1-3 pm., evitando que sean al final de la tarde, de igual manera es recomendable evitar ver televisión o pantallas durante el intento de dormir.

¿Por qué esperar para cuidar tu salud? Pensar en cuidarse para cuidar, es pensar en los beneficios que puede traer la adopción de un estilo de vida saludable no solo a nivel personal sino cómo eso puede contagiarse a toda la familia y en esa labor de la crianza de los hijos puede favorecer el bienestar de todos, se fomentan hábitos desde temprana edad que perdurarán para toda la vida y como cuidador se logra un equilibrio que permite tener una vida más estable para afrontar las múltiples actividades de la vida cotidiana.

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