Estrategias para fortalecer el desarrollo motor grueso en la primera infancia

En el artículo anterior retomamos las generalidades de la concepción del desarrollo y se dieron algunas estrategias para potenciarlo desde el área personal social. En esta ocasión nos convoca el desarrollo motor.

El desarrollo motor es un proceso secuencial donde los seres humanos a lo largo de la infancia vamos adquiriendo habilidades motoras enfocadas a alcanzar la independencia física y funcional a medida que se va produciendo la maduración del sistema nervioso. Para que un niño avance en este desarrollo requiere de un ambiente motivante y oportunidades para llevar a cabo determinadas acciones como: voltearse, arrastrarse, gatear, correr, etc.

Este desarrollo se divide motor grueso y fino, la diferencia entre ambos desarrollos son las áreas implicadas en cada proceso: el desarrollo motor grueso hace referencia a cambios de posición del cuerpo y la capacidad para mantener el equilibrio; por su parte el desarrollo motor fino se relaciona con los movimientos coordinados entre ojos y manos, partes individuales del cuerpo como las manos, los dedos, músculos pequeños, etc.

En el presente artículo retomaremos el desarrollo motor grueso, el cual se produce en sentido cefalocaudal (desde la cabeza a las extremidades), y se refiere a los cambios de posición del cuerpo y la capacidad de control que se tiene para mantener el equilibrio, la postura y el movimiento. Esta área del desarrollo es uno de los mejores indicadores de maduración neurológica. Incluyen comportamientos que implican control de tono y postura, coordinación motriz de cabeza, tronco y miembros superiores e inferiores. Algunos ejemplos de motricidad gruesa son: sostener la cabeza, arrastrarse, gatear, sostenerse de pie, caminar, correr, saltar, escalar, señalar, aplaudir, nadar, jugar a la pelota, etc

A continuación, te presentaremos algunas de las ideas que puedes implementar desde la cotidianidad en tu hogar según el momento del desarrollo de tu hijo o hija para fortalecer su desarrollo desde el área de la motricidad gruesa:

Bebes de 4 a 9 meses:

  • Coloque al bebé de medio lado para que cambie de posición, repita la actividad hacia el otro lado.
  • Cuando el bebé este boca-arriba ofrézcale un objeto llamativo para que lo mire e intente voltearse para cogerlo, empújelo de la cadera para terminar el giro.
  • Motive al bebé a mover sus piernas, pedalear, separar, juntar y flexionar las piernas sobre el abdomen.
  • Bríndele espacios físicos seguros que lo protejan de accidentes durante sus actividades de exploración.
  • Realice con el bebé actividades de mecerse, balancearse, deslizarse y dar vueltas
  • Facilítele cambios de posición y permítale experimentar diferentes alturas como subirlo y bajarlo en brazos con suavidad y cuidado
  • Cuando esté sentado colóquele objetos cerca de él para que los agarre manteniendo la posición
  • Para estimular el arrastre acueste al bebé boca abajo y colóquele un objeto llamativo para que intente alcanzarlo, al mismo tiempo ofrézcale apoyo en los pies

Bebes de 9-12 meses:

  • Acuéstelo boca abajo de tal manera que pueda apoyar manos y pies sobre el piso o cama. Esto estimula el arrastre y gateo
  • Llame al niño y ofrézcale objetos llamativos a distancia cercana, motivándolo a que se desplace para alcanzarlos
  • Preséntele objetos llamativos a una altura que lo motive a ponerse de pie con apoyo (mesas, camas, barandas). Esto estimula la posición en pie
  • Frote al niño con diferentes texturas como talco, agua, crema, masajearlo y permitirle el contacto con estas.
  • Cántele rondas que lo motiven a tocar y mover partes del cuerpo

Niños de 12 a 18 meses:

  • Coloque al niño sentado en el piso. Llame su atención ofreciéndole algún juguete, éste debe ser ofrecido a una altura que haga que el niño se ponga de pie inicialmente con ayuda.
  • Mésalo suavemente: adelante, atrás y hacia los lados para que cambie el peso de su cuerpo
  • Propicie el movimiento del niño meciéndose, balanceándose, rodando, arrastrándose, girando, pedaleando, inclinándose adelante y atrás.
  • Coloque al niño sobre cojines, arena y sobre planos inclinados
  • Motive al niño a desplazarse apoyado en sus brazos, dando pasitos hacia adelante y a los lados. Esto estimula la marcha
  • Haga caminar al niño distancias más largas cogido de un aro, palo o de sus manos

Niños de 18 a 24 meses:

  • Juegue con el niño a saltar desde alturas pequeñas tomándolo de sus manos
  • Permítale caminar sobre superficies inestables, planas e inclinadas
  • Cántele, juegue rondas y motive al niño a acompañar con palmas y movimientos del cuerpo.
  • Permítale jugar libremente con la pelota
  • Juegue con el niño a la pelota y haga que corra a alcanzarla
  • Juegue con el niño a la pelota, haga que el niño la alcance y luego se la tire con el pie

Niños de 2 a 4 años:

  • Permítale al niño jugar a subir y bajar (desde diferentes lugares como escalas y pequeños muros), mecerse, deslizarse, columpiarse, etc.
  • Acompañe al niño para que camine por bordes sobre tablas o muros
  • Motive al niño saltar solo sobre una colchoneta, prado, arena y permítale también saltar libremente
  • Estimule ritmo y expresión representando oficios, animales y cosas
  • Realice actividades que impliquen saltar, correr, caminar, dar vueltas, arrodillarse, ponerse de pie, etc.
  • Tome al niño de las manos y dele vueltas, primero hacia un lado y luego hacia el otro.
  • Realice actividades que le exijan intentar caminar en puntas de pie.

Niños de 4 a 5 años:

  • En las actividades que realice sea más insistente en la rapidez y exactitud con que se llevan a cabo.
  • Inicie el juego de la golosa.
  • Motive al niño a aumentar las distancias que recorre en un pie.
  • Proponga juegos en grupo de recibir y tirar la pelota por el piso, en las manos, de lado, por arriba y por abajo
  • Enséñele a tirar un balón contra el piso, rebotarlo y recibirlo
  • Juegue a golpear una bomba de inflar sin dejarla caer

Como siempre, nos gusta proponer experiencias, que además de potenciar el desarrollo de los niños, se puedan desarrollar desde la comodidad y cotidianidad del hogar, recuerda que tu papel como acompañante es determinante en el éxito de estas.

Bibliografía:


–   Escala Abreviada del Desarrollo-1 (Ortiz Pinilla, Nelson, 1999)

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